La limpieza dental es un procedimiento de salud bucal que debe realizarse por un odontólogo periódicamente para remover la suciedad acumulada y detectar oportunamente afectaciones que podrían dar pie al origen de enfermedades periodontales, deterioro del esmalte e incluso la pérdida de piezas.

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Como regla general, se recomienda acudir al dentista al menos dos veces al año para que realice este tratamiento, aunque esto puede variar dependiendo de diversas circunstancias de cada paciente, tales como las que se enlistan a continuación:

1. Grado de higiene bucodental

Entre más deficiente sea el cuidado personal de las piezas dentales será mayor la necesidad de acudir a hacerse una limpieza. En este punto, lo que se recomienda es cepillar los dientes, encías, lengua e interior de las mejillas después de cada comida para eliminar restos causantes de la formación de placa dentobacteriana, además de utilizar hilo dental una vez al día.

No obstante, aun cuando se tenga una excelente higiene bucodental, debe considerarse ir al dentista cada seis meses para que remueva el poco sarro acumulado y evitar que éste siga formándose.

limpieza dental

2. Apiñamiento dental

Esta condición refiere al amontonamiento de los dientes al no tener cada uno de ellos el suficiente espacio en la encía. Se trata de un problema muy común que se presenta de forma más o menos severa en cada persona.

Cuando no se ha corregido por medio de ortodoncia, el apiñamiento ocasiona dificultades para el correcto cepillado, por lo que se acumula más suciedad y sarro entre los dientes.

3. Propensión a la formación de sarro o corrosión dental

Existen personas que son más propensas que otras a la formación de sarro o de corrosión de acuerdo con el potencial de hidrógeno de su saliva, el cual, si está por encima de 7 (pH básico), neutraliza la acidez que ocasiona el deterioro del esmalte, mientras que si se encuentra por debajo de esta cifra (pH ácido), se tendrá una mayor predisposición a padecer caries.

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Dependiendo de esta característica particular el dentista recomendará el número de limpiezas que deben hacerse al año, ya que uno de los efectos secundarios de tener un pH alcalino es la facilidad de formación de sarro.

4. Malos hábitos

El tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas carbonatadas, caramelos y alimentos con mucho azúcar promueven la formación de caries y la desmineralización de los dientes, creando manchas y erosiones que deben ser tratadas para no terminar perdiendo piezas.

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