Una boca sana es reflejo de buenos hábitos de vida: lavarnos los dientes tres veces al día, usar hilo dental, enjuague bucal, pasta de dientes con flúor, entre otros cuidados y recomendaciones que te hemos contado en nuestro blog. Sin embargo, hay algunos hábitos que tenemos, o que permitimos en nuestros hijos, sin saber que son muy dañinos para los dientes. A continuación te contaremos cuáles son.

Morder cosas duras

Si tienes el hábito de morderte las uñas, mordisquear la punta de bolígrafos, lápices o cualquier cosa que tengas a tu alcance, podrías provocarte lesiones en tus dientes, desde pequeñas fisuras, sensibilidad dental, fracturas, desgaste del esmalte, cambios en la posición de los dientes y, en los peores casos, trastornos de la articulación temporomandibular.

Usar los dientes como herramienta de corte

¿No tienes un objeto a la mano y optas por morder un objeto para abrirlo o romperlo? Tus dientes son la peor opción para abrir envolturas, cortar cinta adhesiva o hilos, desenroscar tapones de botellas y mucho menos para cortarte las uñas o cortárselas a tus hijos.

Tal vez lo hayas hecho por mucho tiempo y pienses que no pasa nada, pero usar los dientes como herramienta de corte puede provocar desde el desgaste del esmalte o un corte en la encía hasta una fractura, por lo que te recomendamos usar las tijeras o el destapador cuando los necesites.

Cepillar los dientes justo después de comer

Probablemente, te apures a cepillar tus dientes inmediatamente después de comer, especialmente cuando tienes prisa por salir de tu casa para ir al trabajo, o en tus horarios de comida. Sin embargo, después de comer o beber el pH de la boca disminuye e incrementa el nivel de acidez, por lo que al cepillar los dientes en este medio solo frotarás el ácido en los dientes y lo esparcirás por toda tu boca.

Lo ideal es esperar unos 30 minutos para que la saliva disminuya la acidez de los alimentos antes de cepillar tus dientes; si tienes mucha prisa, puedes tomar un vaso de agua natural para ayudar a bajar la acidez de tu boca y cepillarte en un plazo de 15 minutos.

No lavar tus dientes después de fumar

Probablemente, pienses que no necesitas cepillarte después de fumar porque no has comido nada, e incluso acostumbres a fumar después del cepillado o entre tus horas libres. Sin embargo, las partículas del humo del cigarro (como nicotina y alquitrán) se quedan entre tus dientes y encías, aumentando el riesgo de caries y enfermedades de las encías.

Cepillar tus dientes, o al menos usar enjuague dental después de fumar ayuda a reducir los problemas dentales del tabaquismo como las manchas, eliminar los residuos de nicotina y alquitrán y evitar el mal aliento.

No cambiar el cepillo dental con frecuencia

Si te esperas hasta que tu cepillo tenga las cerdas abiertas para cambiarlo, probablemente estés cepillándote con un objeto lleno de bacterias. La frecuencia ideal para cambiar el cepillo de dientes es cada tres meses, ya que después de ese tiempo reduce su efectividad para eliminar los residuos y la placa bacteriana de alimentos de los dientes y encías; conforme disminuye esa capacidad, el crecimiento bacteriano aumenta y puede ser dañino para tu salud bucal a largo plazo.

Usar una pasta dental inadecuada

Tan importante es el cambio del cepillo de dientes como la elección de la pasta dental adecuada. Los adultos debemos elegir pastas que contengan flúor para restaurar los minerales del esmalte e impedir la proliferación de bacterias causantes de la caries; por sí mismo, el flúor no elimina la caries, pero ayuda a fortalecer los dientes y evitar la acumulación de bacterias.

Abusar de las bebidas azucaradas

Si acostumbras beber jugos o refrescos con alto contenido de azúcar, tus dientes lo resentirán a largo plazo, ya que contienen ácidos (cítrico, tartárico, fosfórico y carbónico) que erosionan la capa protectora de los dientes. Además de la caries, el consumo de bebidas azucaradas puede provocar la pérdida de esmalte, que conlleva la sensibilidad dental, y favorece la aparición de enfermedades periodontales.

Si consumes estas bebidas hazlo con moderación y no olvides cepillar tus dientes después de 30 minutos de haberlas tomado, recuerda que el ácido que contienen se queda en tu boca y alimenta a las bacterias nocivas.

Abusar del café y algunos tipos de té

Probablemente, este punto sea doloroso para ti, especialmente si acostumbras tomar varias tazas de café a lo largo del día: la cafeína mancha los dientes. Asimismo, los tipos de té que contienen cafeína, como el té negro, el oolong o el matcha, tienen el mismo efecto. La cafeína es un ácido que puede deteriorar las cavidades, además va manchando poco a poco el esmalte dental quitándole el brillo, oscureciéndolo o dándole un color amarillento que envejezca tu sonrisa de forma prematura.

No es necesario que dejes de disfrutar de tu café matutino o de ese delicioso té a media tarde, pero sí te recomendamos reducir su consumo y enjuagarte los dientes o beber agua natural al terminar para reducir la acidez en tu boca.

¡Agenda tu cita!

Si alguna de estas costumbres inadecuadas ha dañado tus dientes, este es el momento para agendar tu cita en la clínica dental The Dental District para recuperar tu salud bucodental y la belleza de tu sonrisa. Contáctanos a través de nuestro formulario para más información, con gusto te atenderemos.

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