Nuestra boca es el hogar de millones de bacterias que, unidas a la saliva y restos de azúcares en los dientes, forman una película pegajosa que se llama placa dentobacteriana que debe retirarse con el cepillado e hilo dental. Cuando no se retira la placa correctamente esta se endurece y forma sarro, el cual se acumula debajo de la encía y la irrita.

El sarro proporciona a la placa una superficie extensa y más pegajosa para crecer y adherirse, provocando afecciones graves, como caries y enfermedades periodontales que provocan que la encía se retraiga. La pérdida de tejidos gingivales puede poner en riesgo a los dientes, ya que la función de las encías es dar soporte y mantener a la dentadura en su lugar.

perdida de encia

Causas de la pérdida de encía

Además de una higiene incorrecta o deficiente, existen otros factores que pueden provocar la pérdida de encía:

  • Consumo de tabaco o alcohol
  • Trastornos endocrinos, como la diabetes o el hipotiroidismo
  • Embarazo y lactancia
  • Consumo de fármacos como anticonceptivos, anticonvulsivantes, inmunosupresores o bloqueadores del calcio
  • Prótesis o coronas dentales mal adaptadas

Si la gingivitis (inflamación de la encía) no se trata, puede convertirse en periodontitis, enfermedad donde el daño rebasa la encía y se afecta el hueso que rodea al diente y el ligamento periodontal, por lo que ambos se van retrayendo y dejan visible la raíz del diente, provocando sensibilidad, dolor y la inminente pérdida de la pieza ya que la patología es irreversible e incluso puede recomendarse la extracción dental y el uso de un implante.

Limpieza dental

Para evitar esta situación, es importante:

  • Mantener una higiene bucal adecuada cepillando los dientes 3 veces al día o después de cada comida.
  • Usar un dentífrico para eliminar las bacterias acumuladas.
  • Pasar el hilo dental al menos una vez al día.
  • Usar enjuague antiséptico que combata las bacterias que ocasionan el daño a las encías.
  • Reemplazar el cepillo dental cada 3 meses.
  • Tener una dieta balanceada, evitando el exceso de azúcares que contribuyen al aumento de la placa bacteriana.
  • Tomar mucha agua natural.
  • Dejar de fumar, o al menos reducir el consumo al mínimo y lavarse los dientes después de apagar el cigarrillo.
  • Visita a tu dentista al menos dos veces al año para una limpieza dental profunda.

La higiene siempre es el mejor método para mantener a raya la placa dentobacteriana y evitar problemas en las encías; incluso, una higiene deficiente puede afectar trabajos previos de ortodoncia, implantes dentales o restauración, por lo que es importante que te comprometas a cuidar más tu boca.

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